Cómo plegar las velas de los veleros
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Para aprender a doblar las velas de una embarcación marítima tendrás que pedir un poco de ayuda. Se puede hacer solo. No pasa nada. Yo lo he hecho muchas veces y los navegantes en solitario también. Incluso los patrones de los barcos cuando se despiden de sus invitados. Que para eso son invitados. Para que no tengan que currarse la limpieza después de haber disfrutado todo el día en medio del mar bañándose y comiendo hasta reventar. Eso sí, sin aprender nada. Bueno, no pasa nada, que para eso son invitados, insisto, jejeje.

Plegar la Mayor

La vela mayor es la que está situada en la parte trasera de los veleros. Aquella que está por encima de las cabezas de las personas y es la primera que se pone. Debe ser la primera en izarse (subir) porque es la más importante de todas. Es la que hace de motor y la que da mayor gobierno a la embarcación. Es como si fuera el motor. Debido a su tamaño, su robustez y a su situación, es la vela de la que podremos fiarnos en caso de emergencia y, como veremos más adelante, es la que nos puede quitar de algún apuro. Ya que con ella podremos ir marcha atrás. Si, has leído bien: hacia atrás.

Paso 1: Limpiar la vela Mayor

Antes tendremos que pedir permiso a los marineros a ver si hay alguna zona donde ponernos y que no molestemos. También nos aseguraremos de que no estamos quebrantando ninguna regla. Hay muchos náuticos que son bastante escrupulosos con ste tema y no lo dejan hacer. Es un error grave porque es tan normal como limpiar el coche o a nosotros mismo. Puede ser una tarea muy habitual.

Deberemos extenderla en el suelo del club náutico o lugar donde estemos amarrados (estacionados). Si es posible que esté limpio porque como suelen ser blancas cogen toda la suciedad. Si son negras serán más delicadas porque tendrán materiales como el carbono y deberemos buscar una zona con moqueta. Estan grandes zonas con moquetas las suelen habilitar en temporada de regatas.

Una vez tengamos nuestra vela mayor extendida por el suelo, ya podremos coger un cepillo grande y suave y detergente suave para comenzar a limpiarla de  manera normal y coherente. Lo suyo es utilizar las manos. Es decir, coger un cepillo muy grande, quitarle el palo de plástico o madera y arrodillarnos encima. Así evitamos ponernos de pie y pisar la vela. Con el mínimo agujero que haya en el suelo la vamos a romper. Y un agujero supone tiempo, dinero y pérdida de velocidad.

Si limpiamos la mayor de pie, pues que sea descalzos. Y daremos muchas pasadas y suaves para no romper las costuras ya que se degradan con los jabones. Per ode vez en cuando puedes limpiar la vela. No pasa nada. Eso sí, será una cuestión estética porque la sal no daña las costuras, si no que las proteje. Siempre y cuando sea una capa fina. Si vemos los cristales grandes a simple vista podemos pasar la vela con agua.

Consejo: Si utilizamos jabones biodegradables podremos limpiarla con la manguera tirando todo al mar. Así nadie nos llamará la atención.

Cuando hayamos limpiado la vela por las dos caras con jabón biodegradable, podemos limpiarla a golpe de manguera. Sin miedo. Pero una vez más, vamos a tener en cuenta las costuras, por lo que el chorro tendrá que ser suave y controlado con los dedos. Nada de Kärcher porque podemos destrozarla.

Paso 2: Secar la vela Mayor

Ahora toca tener paciencia. El secado dura bastante porque estamos hablando de una superficie muy grande y de unos materiales un poco porosos, porque son de tela marinera. También dependerá del clima. Sobretodo del viento que haga.

Cuanto menos viento mejor. Pensemos porqué. Si hace un viendo medio o alto la vela flameará (como una bandera) y esto es la primera causa de destrucción y degradación de una vela. Después está el doblado. Así que si hace un dia de calma veraniega con una poca brisa pues será genial. Tendremos todo el velamen seco en una hora. Pero si hace viento debemos sacrificar esa hora y convertirla en tres. Será conveniente que la sequemos en algún lugar donde esté arrinconada  y no se mueva.

Alerta: Si la vela flamea porque hace mucho viento la vamos a desgastar demasiado rápido. Mejor ir a un sitio calmado o esperar a otro día.

Para conseguir un buen lugar donde secarla, y acabar con el 100 % de agua que tenga, tendremos que acudir a nuestro propio velero. Izarla en el mástil será la mejor opción. Como si fuéramos a navegar. Exactamente igual. Olvidémonos de subirla de alguna manera extraña que haga que los puños (las tres esquinas) estén cada uno en un lugar diferente. Así evitaremos quitarle la forma que tiene que tan bien nos va para navegar. Es decir, con forma de ala de avión.

Paso 3: Plegar la vela Mayor

Una vez esté bien seca deberemos transportarla a algún lugar limpio o enmoquetado. Si puede ser entre dos o más personas y tratando de no arrugarla. Aquí podremos inventarno una cirta doblada previa para no arrugarla. El problema de doblar mal las velas es que las dobleces quedan de forma casi permanente en la forma de la vela. Y una superfície que no sea perfecta creará remolinos cuando naveguemos. Y esto, como siempre vengo diciendo, supone una pérdida de velocidad notable.

Cuando la tengamos bien estirada una persona se colocará en el puño de amura (el hay el ollao que se coloca delante del mástil). Otro ayudante en el puño de escota (donde hay el ollao del final de la botavara). A partir de aquí , hay que ir doblando al vela en zig zag. Quedará como un acordeón sin que nosotros nos movamos. Más o menos de unos  80 cma de ancho. Es decir, que iremos estirando a la vez la vela hacia nosotros. Como resultado final, la persona que esté doblando la Mayor desde el puño de amura no se moverá. Quien lo haga desde el puño de escota irá avanzado, ambos de rodillas y sin zapatos, hasta que la vela esté  en zig zag.

Nota: En teoría el velamen no debería doblarse para conservarse sin dobleces. Evita doblarlo cuando sea pequeño, como el de la vela ligera. Utiliza tubos largos de PVC.

Una vez tengamos la vela doblada sobre sí misma,  quien esté en el puño de escota avanzará hacia el otro. Creará un rodillo; como un rollito de primavera o una bola de paja del campo; hacia quien esté en el puño de escota. Y así, tendremos la Mayor doblada.

Osea, que la Mayor se pliega utilizando dos variables: primer oen zig zag y después en rodillo.

En el caso de que estemos enmedio del mar, una persona tendrá que situarse en la base del mástil y otra de pie al final de la botavara. Una tercera les ayudará, por lo que tendremos que impicar a tres personas. Los regatistas solitarios lo hacen solo, arriándola (bajándola) toda entera y después doblándola, pero puede que no sea nuestro caso si estamos aprendiendo la navegación a vela paso a paso.

Ciudado: Los sables pueden agujerear la vela. Piensa en quitarlos. Si rompes alguno, no te preocupes. No eres el primero en cometer éste error.

Mientras el tercero baja lentamente la Mayor soltando poco a poco la driza desde las cornamusas y con tres vueltas de seguridad en el winche, los otros dos la doblarán en zig zag sobre la botavara. Cada poco, el que está situado en el pajarín (puño de escota o al final de la botavara) la irá atando a la botavara. Lo que utilizará serán cinchas de tela a modo de cordones de zapato, con los mismos nuedos, para que no se despliegue a medira que la Mayor baja.

Al final, el doblador del final de la botavara se unirá al que está en la base del palo (mástil) con toda la vela doblada. Por lo que será el que más va a trabajar. Y si lo pensamos bien, ocurre lo mismo en el suelo. Quien se situe en el puño de escota acabará trabajando más que el que pliegue el grátil (vela junto al mástil) desde el puño de amura (ollao metálico inoxidable o agujero de la vela del final de la botavara).

Paso 4: Guardar la vela Mayor

Listo, ya hemos doblado nuestra primera superfície vélica. Ahora toca insertarla en un saco. Si puede ser, el saco debe ser de los buenos. Uno dedicado y construido paa tal fin. Si no, con el tiempo se van a crear agujeros por los cuales la vela se va a gastar. Y a la larga se va a agujerear.

Apunte: Guardemos la Mayor en un saco que no le venga grande. Si no, se abrirá y costará mucho sacarla enmedio del mar.

El saco de la Mayor debe venir un poco estrecho y debe se de tela marinera. También transpirable para que las costuras de la Mayor no se pudran. Si es un saco holgado la Mayor se abrirá  y ocupará más espacio. Esto significa que se desdoblará dentro del saco todo lo que pueda, ocupará más espacio dentro de la embarcación y costará más sacarla al exterior.

Tip: Una vez guardada. Evita poner peso encima para no crear dobleces. Porque a la larga crearán grietas.

Pensemos que, durante la navegación a vela, el agujero que contiene la escalera para salir al exterior no es muy grande. Y por allí deberá salir una o dos personas sujetando una enorme Mayor. Estos tres bultos deben ser lo más pequeños posibles, así que introduzcamos la Mayor en un saco que no lo venga grande, sino justo.

Plegar el Génova

Se encuentra en la parte delantera de los barcos y si no llega a pasar por detrás dle velero y es más pequeña, seguramente estaremos hablando de un foque.

El génova es otra vela grande que deberemos tratar con cuidado. Arriarla (bajarla) supone una posibilidad de agujerearla. Por los lados de la cubierta están los candeleros que suponen puntas que agujerean.

Primero: Limpiar el Génova

No tiene porqué ser más delicado que la mayor. Puede que sea de otro material diferente. Puede que sea más delicado porque hemos optado por comprar uno de carbono. Y con esta inversión tendremos que olvidarnos de enjabonarla como si estuviéramos tratando con Dracon antiguo de un barco de recreo.

En el caso que que sea del mismo material que la Mayor pues lo trataremos igual. Lo extendemos en un lugar acolchado o en un suelo limpio, y le pasaremor manguera suave y cepillo con detergente suave biodegradable. Saldrá mucha suciedad per oes l oque nos interesa. Darle un poco de vida a las velas a pesar de que desgastaremos un poco las costuras. El sacrificio vale la pena.

Segundo: Cómo secar la vela Génova

Lo trataremos igual que la Mayor recordando que e lsol y el viento son nuestros enemigos. Al menos en tierra. Ya que el sol va a degradar hasta comerse ,literalmente, todos los materiales. Los va a degradar hasta que se esfumen. Y el viento va a deshilar las costuras de las velas. Las dejará como las banderas. Llenas de hilitos sueltos que dañan la vista y la navegación. Así que en tierra el sol y el viento no son nuestros amigos.

Tercero: Cómo plegar la vela Génova

En el caso de que estemos navegando, una persona tendrá que situarse en la proa (delante) del todo y otra a mitad de barco junto al puño de escota. Sin soltar el nudo del puño de escota, tirará hacia él (popa) para mantener el pujamen (parte inferior de la vela) estirado. Poco a poco una tercera persona irá arriando la vela mientras que el proel irá haciendo un zig zag en la vela. Todo, manteniedo e lequilibro para no caer al agua.

Cuando el génova o el foque (más pequeño y que su puño de escota no sobrepasa el mástil) estén totalmente bajado, el que ha arriado la vela desde el winche (aparato metálico donde enrollar los cabos para desmultiplicar su fuerza) de la bañera (donde están los asientos de atrás)

Si estamos en tierra firme, deberemos tatar de doblar el génova entre dos personas. Lo llevaremos sobre  algún  lugar con moqueta o limpio y los extenderemos. Una persona se situará en el puño de amura y otra en el puño de escota. Poco a poco y a la vez, deberán amontonar la vela en forma de serpiente o zig zag sobre ella misma. Tal y como hemos indicado paso a paso con la doblada de la Mayor.

Una vez esté todo amontonado deberemos apliacar una segunda doblada. Esta vez en forma de espiral como en la Mayor. Así que también la persona que esté en el punño de escota deberá comenzar el rodillo hasta la persona del puño de amura. Esto se hace así porque para desdoblar la vela sobre la cuberta del velero, primero deberemos engancharla a la anilla de la proa del barco para que no caiga al mar.

Cuarto: Cómo guadrar la vela Génova

Tanto con la vela Mayor como con el génova, deberemos acabar el rodillo con una cincha. Esta servirá para evitar que la vela se deshaga dentro del saco de tela que la va a contener. Recordemos que, como hemos dicho un poco más arriba, el saco debe ser transpirable y de tela resistente. Fino, pero que aguante.

Plegar el Spinnaker

El doblado del Spi es diferente. Lo haremos de forma diferente porque no es una vela triangular de tela dura, sinó una bolsa de tela fina y delicada.

Uno: Limpieza del Spinnaker

Nos pensaremos mucho si es preciso limpiarlo. En el caso de que los cristales de sal; si navegamos en aguas abiertas saladas; sean visibles, estos serán perjudiciales. Una sal gorda repartida por la vela la va a frenar y puede rayar la vela. Por ende, podremos quitarla.

La mayoría de los regatistas optan por baldearla (pasarla por agua) exclusivamente. Es demasiado fina y delicada como para darle un tute con cepillos y jabones. Por ello, muchos y desde un principio optan por no comprarla blanca sino de otro color más oscuro o a rayas.

Dos: Secado del Spinnaker

El Spi debe extenderse al aire libre  y secarse como las otras velas. Si se guarda húmeda las costuras se pudren. La forma en la cual la vamos a tratar será la misma que la Mayor, Foque y el Génova. Es decir, que la colgaremos de dos puños y el otro flameará.

Ataremos el puño de amura al terminal de la punta de la proa. La izaremos desde la driza, dejando el puño de escota libre. Trataremos de que no haya demasiado viento secándola a primera hora de la mañana o a la última del día. Si hace viento retrasaremos todo el tratamiento.

Tres:  Plegado del Spinnaker

Muchas persona se preguntan cómo doblar un Spi. Y la respuesta es que deberemos seguir un orden especial.

En primer lugar, Deberemos encontrar el centro bélico del Spi. Si lo trasladamos a una simple hoja de papel sería el centro. SI fuera una diana de dardos sería el punto central.

Cuando tengamos el centro deberemos introducirlo en el saco. Así, toda la vela irá dentro hasta que los tres puños queden fuera.

En segundo lugar, ataremos la cuerda que cierra el saco entre los tres ollaos de los tres puños.

Finalmente, meteremos los tres puños atados dentro la vela y cerraremos el saco.

Se guarda así porque la vela se iza (sube) en medio del mar de una manera particular. Es una vela redonda en forma de saco que debe hincharse de golpe para que no se enrede. Así que es muy particular y muy maniática. Si nos equivocamos, crearemos un lío en medio del mar y la romperemos. Por delicada y por haberla plegado e izado mal.

Cuatro: Guardado del Spinnaker

Nos quedará una bola grande y redonda. Así como los sacos de la Mayor y el Génova son cuadrados, pesados y planos, este saco es redondo, ligero y enorme. Ocupará mucho espacio pero, no nos engañemos. Que sea un saco liviano no significa que tengamos que tratarlo mal. Sí que podremos ponerlo encima de los otros sacos, no pasa nada, pesa poco, pero sobre él no pongamos nada. En este caso, podremos guardarlo en la proa porque no se va a hundir. Pero ojo, los otros dos sacos; de la Mayor y el Génova; pongámoslos en los laterales para que el velero no se hunda de delante o de detrás.