CĂ“MO EVITAR EL HUNDIMIENTO ILEGAL DE VELEROS VIEJOS

CĂ“MO EVITAR EL HUNDIMIENTO ILEGAL DE VELEROS VIEJOS
Valora este artĂ­culo para mejorar la calidad de la web.

La sociedad, la tecnologĂ­a, todo cambia a gran velocidad, sin que podamos evitar ir a remolque de los acontecimientos.

Las circunstancias nos superan cada dĂ­a y la fragilidad domina todo.

En la náutica no podía ser diferente y poco o nada podemos intuir del futuro inmediato, aunque sí podemos, de algún modo sutil, modelar el futuro a medio o largo plazo.

Soñando, haciendo propuestas y luchando conseguiremos otra realidad.

Una vez propusimos crear un Centro de Reciclaje Náutico.

La idea era fomentar de algún modo una especie de «polígono náutico», aprovechando tal vez alguna  cantera abandonada.

Imaginamos las grandes ventajas que eso supondría para el medio, ya que evitaríamos los hundimientos voluntarios de barcos-trasto, guardaríamos las pateras, los barcos que no pagan en los clubes y tendríamos una gran área de varada donde dejar los barcos secar durante todo el invierno, tal vez varios miles de barcos.

La propuesta se basaba en correos electrĂłnicos, comentarios e ideas de profesionales, lo que demuestra que la gente participa y se interesa por avanzar e innovar.

De aquella propuesta han surgido diversas iniciativas realmente interesantes: un despacho de ingenieros ha empezado a hacer los primeros planos, el propietario de una cantera ya se ha interesado por el proyecto y un grupo empresarial está estudiando la viabilidad de la idea.

Esta Ăşltima empresa ha sugerido una lĂ­nea de negocio interesante y realmente innovadora.

Lo escribo porque me han autorizado a explicarlo. Se trata de crear un puerto deportivo seco, medio museo, medio escuela, que permitirĂ­a, segĂşn ellos, gestionar una nueva forma de tener barco sin amarre permanente.

Proponen adquirir una superficie de terreno adecuada, posiblemente una cantera, parcelarla en una especie de «aparcamientos individuales», que se podrían comprar y registrar, con su escritura y demás.

Cada usuario sería así propietario de su «plaza de parking» o «amarre seco privado».

Con una cuota mensual baja, mucho más que la de un amarre, uno tendría la seguridad de que aquello es suyo, sin concesiones difusas, prórrogas de 25 años, renegociaciones o trasferencias alegales.

Mucha gente que hoy no tiene barco, o que ya tiene, pero a la que le gustaría tener otro de otro tipo, o tener dos, uno en tierra siempre y otro con amarre en agua, podría ser copropietario de esta «marina seca privada».

La empresa que sugiere este tipo de negocio dice que mucha gente incluso dejarĂ­a su amarre o lo alquilarĂ­a o cederĂ­a, sobre todo en las marinas y sitios inseguros o muy caros.

Con este nuevo sistema, el barco estarĂ­a todo el invierno en seco, vigilado y bien mantenido por profesionales o uno mismo.

En verano, la misma empresa, sociedad, club o cooperativa, podrĂ­a solicitar a Costas disponer de boyas o pantalanes flotantes en lugares de abrigo natural.

El propietario de la embarcación pasaría el invierno tranquilo y luego sólo tendría que decir a la empresa que gestiona su «parking» que le dejara el barco en tal o cual boya o pantalán flotante, en este o aquel puerto o bahía.

Sin duda una nueva forma de tener barco, sin amarre, más barato, más seguro y más ecológico.

Por su parte, ya ha surgido la primera cantera que se ha ofrecido para que en sus instalaciones se haga un estudio de viabilidad.

Nosotros hemos sobrepasado nuestra labor; ahora es el turno de los empresarios, los técnicos y la administración para de verdad hacer una valoración de esta idea.

Creo que vale la pena intentarlo.