CÓMO CUIDAR LAS VELAS PARA QUE DUREN MÁS: 3 CONSEJOS

CÓMO CUIDAR LAS VELAS PARA QUE DUREN MÁS
CÓMO CUIDAR LAS VELAS PARA QUE DUREN MÁS: 3 CONSEJOS
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El cuidado de las velas es sencillo y marca una gran diferencia en su durabilidad y performance.

Tanto en las últimas velas de membrana o en las veteranas de dacron crucero, un poco de atención maximiza el valor de su inversión.

Aunque está comprobado que nada produce más rechazo que los consejos, aquí van algunos.

Evite el flameo

los gualdrapazos y el flameo son el factor más importante en la pérdida de fortaleza y envejecimiento prematuro de las velas, esto es más evidente en velas de kevlar y otros laminares que en velas de dacron «soft» de crucero.

Por ejemplo detenga el barco completamente cuando esta izando la mayor.

No navegue a mucha velocidad a motor, con la mayor izada y si no hay más remedio cace bien para que no flamee nada. En regata un recurso para dar escape a la potencia sobrante es hacer flamear la mayor de forma parcial.

De crucero, si está muy escorado, no lo dude reduzca el paño cuanto antes, además de proteger el material navegará a rumbo, con menor trabajo en el timón, más adrizado y, lo más importante, con la señora contenta.

Siempre mantenga los balumeros de mayor y genova con la tensión suficiente para que no flameen.

Nunca seque el spinnaker haciéndolo flamear.

No exceda el máximo viento recomendado

cada vela tiene un espectro de vientos para el cual fue fabricada y debe evitarse sobrepasar el máximo recomendado por el fabricante.

Una de las maneras más rápidas de que se convierta en un saco sin forma o se rompa es navegarla con una intensidad de viento mayor a las capacidades de su diseño y materiales.

En velas de regata el genova y spinnaker livianos son, generalmente a sabiendas de la tripulación, de las que más se abusa y en yates de crucero, el génova enrollable.

No existe ningún génova enrollable que mágicamente se transforme en foque solamente porque se lo enrolla un poco.

Para navegar con viento hay que buscar la manera para izar una vela de proa más pequeña y fuerte o asumir que nuestro genova sufrirá las consecuencias.

Reduzca roces y enganches

En la lucha desigual entre la tela y la jarcia o los herrajes del yate, siempre hay un perdedor, la vela.

Chavetas, pasadores, clavijas, pins o como se las llame están a la cabeza de los peligros para las velas y también para los epitelios de los tripulantes.

Por el bien común, revise concienzudamente y encinte. Las velas están preparadas para soportar increíbles tensiones, sin embargo, no tienen defensa ante una agresión puntual de una cruceta.

Nunca navegue sin protecciones de crucetas en génovas y mayores. Proteja las velas del sol: una rifadura puede ser reparada, pero una vela quemada por el sol es irrecuperable.

Los rayos UV tienen una acción lenta pero inexorablemente destructiva sobre las velas.

Los génovas de enrollar deben tener imprescindiblemente su banda solar en baluma y pujamen y las mayores su cubremayor. Si en sus planes no está navegar en invierno, quítelas del aparejo y guárdelas en el garaje o dentro del barco.

Lave regularmente las velas: mejora notablemente su aspecto general aunque no espere que el lavado haga regresar el blanco original. Le quitará la sal y manchas de hongos y lluvia de barro, polución, todos los elementos que acortan la vida de las velas.